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Nuevos ojos

Inicié éste año con nuevas metas, a corto, a mediano y a largo plazo. 
Una de mis metas de éste año es por fín hallarle una solución a mi “problema” de los ojos, que, obviamente, viene con una historia de esas que a ustedes les gusta leerme mucho.
So, here we go again…
Era el año 1990, mis papás estaban recién casados y yo había nacido, era una niña hermosa, feliz. Hija única y primera nieta, mis papás y mis abuelos me dieron mucho amor.
Un día, en la casa de mis abuelos, mi abuela estaba conmigo en una mecedora. La luz me daba en la cara… tenía aproximadamente 4 meses, y ella se dió cuenta de que tenía algo blanco en el ojo.
No les alargo la historia, mis papás se volvieron locos, mis abuelos más. Me llevaron a un oftalmologo, otro y otro más. Todos con el mismo diagnostico: tenía catarata congénita. Ninguno se echó la culpa, puede pasarle a muchos, el problema es que era 1990 y era yo. Así que bueno, decidieron operarme el primer ojo… luego la catarata pasó al otro y también me lo operaron. 
Todo eso hubiera sido perfecto, si no hubiese sido tan pequeña. Mis ojos no iban a aguantar un lente intraocular, que es lo que se pone cuando un paciente tiene catarata. Así que empezó mi larga travesía por el amargo camino de los lentes, que se volvieron mis mejores amigos.
Al principio, todos caímos en eso de “queremos que seas normal y que no se note”, así que usé lentes de contacto desde que tengo uso de razón. Era horrible, una tortura, como era una niña, los perdía, se me salían, se me caían… Calculo que pudieron haberme pagado dos carreras universitarias con todo el dinero que gastaron en lentes.
Y esos lentes, que eran especiales, no eran hechos aquí. Mis papás los mandaban a pedir a otro país, a veces Colombia si teníamos suerte, y se demoraban en llegar.Y yo vivía entre sombras y bultos todo ese tiempo. Hasta que por fin pude usar lentes de marco, que tenían una maravillosa medida de ¡¡¡18!!!, yo.. que siempre he sido achinada, me veía más o menos así:
Aún así, mi vida era feliz. Hasta que llegó el kinder…
Los niños son muy crueles, muy malos. Y por esa época, para variar, había perdido mis lentes de contacto. Inicié clases siendo “la ojona”, “cuatro ojos”, “topo” y demás cosas horribles que ahora me causan risa pero en esa época eran un martirio. Llegaba a mi casa a llorar… Hasta que me cansé y le entré a puñetes a un niño. 
Ése día, con 5 años, entendí que yo era una persona normal, pero tenía una desventaja. Decidí que nunca iba a dejar que nadie me tratara mal por mi problema, así que cuando alguien me decía algo, me sacaba los lentes y les decía: “a mí se me quita sacándome los lentes, a ti lo imbécil e impertinente nunca se te quitará”. Cuando mi mamá me pidió que le explicara qué significaba para mí la palabra “impertinente”, se quedó asombrada de que yo no supiera ni leer.
La escuela fue bastante mejor, usaba lentes de contacto y ya era más responsable, ya casi no se me perdían. Llegó el colegio y empecé a alternar, a veces me molestaban pero yo simplemente ignoraba lo que sucedía, seguía con mi vida y tuve una adolescencia bastante feliz, llena de amigos y risas.
Cumplí 18 y decidí que estaba harta de gastar plata en unas cosas tan incómodas como los lentes de contacto, así que iría a todos lados con mis lentes normales y no me importaba. Lo que me interesaba es que la gente me conociera por lo que era, por quien era y por lo que pensaba. 
Así que boté esos artefactos que por 18 años me habían acompañado y decidí usar mis lentes gruesos, hasta hoy. 
Ya tengo 24 años, la edad apropiada para operarme. Hoy fui al médico y me dijo que me opera el primer ojo en menos de una semana y el siguiente la próxima semana. Casi no lo creía.
Mientras él me lo decía, yo lloraba y me reía como niña, mis viejos amigos, mis lentes, me abandonan, para darle paso a una nueva mirada, a unos nuevos ojos, que me acompañarán para siempre.
Por fin podré ver a la gente que amo sin un aparato que me ayude.
Por fin podré posar en las fotos sin sacarme los lentes.
Por fin podré ver lo que me rodea.
Por fin podré ver…

One thought on “Nuevos ojos”

  1. Mi cuchurrumina te dije que naciste con una estrella en la vida con o sin lentes eres una mujer extraordinaria me enorgulleces,he vivido dia a dia la crueldad de mucha gente con sus comentarios soeces pero para mi eres lo más maravilloso que tengo, mi adorada mi primogenita hija Danna <br />Aqui para ti hasta que Dios me lo permita ……Tu madre

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