Category Archives: reflexiones que tengo que releer siempre

Sobre la necesidad de equivocarse en la vida

Es increíble como, a medida de que pasan los años, te vas sorprendiendo de todo lo que hubieras evitado si tuvieras el conocimiento que adquieres con la edad.
Hoy he tenido muy presentes mis 18 años, cómo anhelaba cumplir 23, porque iba a ser “independiente” e iba a saber todo lo que hay que saber del mundo. Sí y no.
Con 24 años recién cumplidos, me atrevo a decir que sí, de cierta manera he logrado una independencia, lo que nadie me dijo es que entre más ganas, más gastas, y que cuando ya no necesites “pedir permiso” estarás tan cansado/a para salir que te dará hasta pereza.
Y, obvio, no creo que lo sé todo en el mundo. Cada día se aprenden más cosas y cada día entiendes cosas que hace algunos años no entendías. Por ejemplo, hoy conversando con Pam me dí cuenta de que si hubiera sabido lo que sé ahora no habría cometido tantos errores, sin embargo, me queda la duda siempre, ¿Habría sido la misma persona?
No lo sé, quizás los errores son necesarios para forjarnos como personas, quizas las equivocaciones sean necesarias para lograr que seamos mejores seres humanos, entonces, cuando aprendes la lección, la vida te da una especie de poder turbo. 
Ese “poder” lo uso yo con mis amigas, siempre las aconsejo para que no cometan mis errores… Porque crecer duele, y porque las quiero, no quisiera que pasen por lo mismo que yo. 
Pero siempre tengo presente algo: es necesario equivocarte para que aprendas de tus errores, sin importar cuantas veces te adviertan sobre ello, siempre necesitarás tu propia experiencia.
That’s All.

Memoria selectiva…

Los amores juveniles son así. Obsesivos, absolutos: a todo o nada. // Cielo Latini – Abzurdah.

Anoche me desvelé leyendo “Abzurdah” una obra de Cielo Latini.
Y aunque nunca he padecido de un transtorno alimenticio, la obra me llegó mucho.
Me sentí terriblemente identificada, empecé a leer el libro a las 10pm y no paré hasta que dieron las 3am y lo había terminado. Sin contar que tenía que levantarme a las 5:30am para ir a clases, estoy escribiendo este post con mis últimas fuerzas y con un cargo de conciencia terrible ya que no he hecho el deber de estética, pero eso es otro asunto.
Les contaba sobre por qué me había sentido identificada con el libro de Cielo, donde todo se resume a la obsesión que tuvo por Alejandro cerca de 8 años, ¡¡8 años!!, llegando al punto de sufrir un trastorno crónico como la anorexia nerviosa, solamente por captar la atención.
… por sentirse querida, por sentirse amada en los brazos de aquel hombre que no le correspondía ni le corresponderá.
Las idas y vueltas de Alejandro sólo significaban una cosa: Sexo. Y Cielo lo sabía, pero albergaba la leve esperanza de que el se decidiera por ella, que recordara lo “maravilloso” que había sido la vida a su lado.
Me sonaba tan conocida aquella historia.
(….)
También me percate de un error que Cielo no tuvo en cuenta, la mayoría del tiempo en el libro le echa la culpa a Alejandro de sus penas, cuando todo se pudo haber solucionado tomando la decisión más salomónica: Dando todo por terminado.
La diferencia entre ella y yo es que estuve a tiempo de pararlo, pero el sentimiento de obsesión caló dentro de mí como piel desnuda en agua helada del Océano Atlántico. Lo sentía en carne viva, sentía en mi piel una frustración demasiado grande que sólo se compensaba sabiendo que esa persona lo estaba pasando mal.
A veces, aún ahora, trato de no desear males. Recuerdo que soy terriblemente dichosa, que tengo a la persona que tengo a mi lado, que me pasan cosas increíbles a diario y no soy la misma chica de hace tres años.
… Tres años.
Algunas ocasiones no puedo evitar verme con asombro al espejo y no reconocerme, aún hay ocasiones en las que veo su rastro como una herida dentro de mí.
Y no es amor, ni ningún sentimiento en particular, más bien, es esa clase de heridas que tienes y no se te irán ni usando Cicatricure, pero no duelen, simplemente están ahí, recordándote que sucedieron.
Hoy mientras hablaba con mi novio de esto – Sí, aquel maravilloso hombre que llegó en el mejor momento de mi vida tiene conocimiento de cada uno de mis miedos aún mejor que yo misma – le decía que había momentos en que trataba de recordar.
Trataba de reconstruir pedazos de aquella historia y simplemente me tropezaba con el vacío, ya no estaban, se habían ido los recuerdos.
No sé hasta que punto eso sea bueno o malo, pero con el pasar del tiempo me he dado cuenta que mi memoria borra todo aquello que no le hace bien, que me lastima y es quizás ahí donde se encuentre la respuesta de porque perdonaba una y otra vez.
No recordaba lo vivido, me perdí.
That’s All.

Reflexiones amorosas

  • No porque tu cuerpo esté lejos significa que tu corazón lo esté.
  • No soy quien para imponerte el camino que debes seguir, soy solamente quien camina contigo hasta el día en que tú me lo permitas.
  • La vida no es un drama, es solamente una tragicomedia.
  • Si tuvieramos la relación perfecta que tanto anhelo, ya hubieramos terminado.
  • Pensar es malo para mi salud, me produce efectos secundarios.
  • Recordar a diario quién soy y que significo en tu vida ayuda a que comience mejor mi día.
  • No toda crisis debe solucionarse con “No eres tú, soy yo dejemos todo así….”
  • No terminar por dramas que se me vienen a la cabeza en 5 minutos.
  • y por amor de Dios, ¡NO CAER EN TENTACIÓN!

Amén.

That’s All.