Category Archives: demonios internos

La eterna búsqueda

Estoy leyendo mucho en estos días. He retomado esa vieja pasión por los libros, quizás por el hecho de que, como les mencionaba, cansada de mi historia, tomo un respiro y conozco, a través de la literatura, otras historias.
Hace un mes leí “Si tú me dices ven, lo dejo todo, pero dime ven” de Albert Espinosa. Confieso que no ha sido de mis libros favoritos, quizás porque soy un poco quisquillosa con las historias y me gustan los detalles – Estudio periodismo, amo los detalles -, entonces, cuando me dejan detalles “en el aire”, me molesta un poco. En fin, estoy divagando… Aún así, me gustó el estilo del autor, así que empecé a leer “El mundo amarillo”, donde narra las lecciones que aprendió mientras trataba con el cáncer.
Voy casi por la mitad del libro, pero me ha dado herramientas que necesitaba en este momento. La necesidad de tener un expediente, donde mis seres queridos puedan conocerme, leer lo que soy, lo que pienso, lo que siento, supongo que éste blog es una especie de expediente, así que ahí entendí porque es una necesidad para mí escribir; cuando me vaya de éste mundo, tendrán un lugar donde leer acerca de mis demonios internos. 
En una parte del libro, el autor habla sobre la búsqueda del amor, de cómo los “seres amarillos” -aún no sé qué diablos significa, no voy por esa parte- vamos por la vida buscando a nuestros semejantes. Y yo confieso que voy por la vida buscando… Y quizás por eso a veces me frustro, porque lo que encuentro me llena pero necesito más. Es esa ambición que no logro dominar gracias a los estándares.
No soy exigente, no me malinterpreten, pero creo que me he vuelto una vampira. Absorbo lo que necesito de una persona, sus experiencias, sus consejos, todo lo que me pueda aportar y luego me alejo, no me implico emocionalmente.
Hace poco, les contaba sobre alguien que me gusta. Y he descubierto porqué me gusta… Me gusta lo que tiene que contarme, su apreciación del mundo, cómo es tan diferente a la mía, cómo me enseña a manejar situaciones que aún no son familiares para mí.
Y porque me aporta demasiado decidí desecharlo, porque prefiero ser su amiga y seguir obteniendo sus enseñanzas, saber aprovecharlas, a ser su novia y alejarme cuando no tenga nada más que darme.
¿Ilógico, no?
Me he convertido en una cazadora de historias…
Por cierto, si quieren saber qué ando leyendo, síganme en Goodreads.

Soy lo que han hecho de mí.

La más estricta justicia no creo que sea siempre la mejor política. // Abraham Lincoln.

Y aunque sé que no deben pagar justos por pecadores, mi subconciente no siempre está de acuerdo.
Y la termino cagando.
Sé que no es algo bonito, también sé que los karmas del pasado solo persiguen cuando aún no están superados, pero no aplica en todas las reglas.
No, no aplican.
Porque supongamos que yo sea una mujer nueva por obra y gracia del espiritu santo y ya no me afecten las cosas que me solían afectar, eso no quita las experiencias vividas.
No quita que siempre esté a la defensiva.
No quita que siempre averigue que puede suceder antes de meterme a dar pasos.
Soy màs precavida, sí… esa es la palabra que estaba buscando.
No está mal, OJO, pero cuando lo pienso más me doy cuenta que en mi afán de prevenir estupideces de mi parte voy poniendo una coraza que no permite a la gente llegar más allá.
Y logicamente sé que eso no está bien, pero no siempre soy una persona lógica.
Y de pronto me veo diciendo: ¿para qué quiero que lleguen más allá si igual van a fallar?; Eso, eso es precisamente lo que trato de evitar a diario, el “quemeimportismo”.
Y así, me voy cerrando más y más.. cual concha.
Meh!
That’s All.