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Cosas que solo pasan en el colegio

Muchos no saben, pero por una circunstancia muy ajena a mi, he tenido que ir regularmente al colegio de mi hermano en estos días, compartiendo clases con sus amigos, tomando mi lunch en el Bar del Colegio, viendo profesores a cada rato, preocupados por el bienestar de sus alumnos, y he llegado a extrañar mucho a mi ex colegio. Ir cada mañana, toparme con mis amigos, comer juntos, compartir cosas juntos, fotos, recuerdos, chismes, música, anécdotas, cosas que tengo que contar.
Así que… Cada mañana, he ido observando una actitud bastante peculiar en cada uno de esos chiquillos, y me han hecho recordar las situaciones que se pueden dar en el colegio, institución en la que pasas alrededor de 6 años de tu vida, y si tienes suerte, viendo a diario a los mejores amigos que algún día podrás tener, la universidad ya es otra cosa, nada tiene que ver con el colegio, cada quién está pensando en sus propios problemas diarios, ahí solo haces compañeros, “compadres” de chupa, nada como tus amigos, con los que cabe destacar incluso aún graduados no te da pena ni gloria decir antes de llegar a la farra “Loca, tienes 4 dolares que me acolites para el taxi, yo después te doy…” (Eres el colmo Gustavo! jajaja).

Retaquear.- Cuando estaba en el colegio, siempre veía que muchos de mis compañeros iban pidiendo a cada uno de los otros compañeros 10ctvs, al final del recreo, tu los veías comiendo incluso muchísimo mejor de lo que tú – con tu propio dinero – podías comer. Incluso conocí el caso de una pareja de enamorados que retaqueaban todo el día en el colegio en pro de conseguir dinero para sus salidas diarias, básicamente medio colegio mantenía esa relación. Lo triste del caso es que Él estaba en sexto curso y Ella en quinto, y cuando Él se graduó, nunca más la volvió a llamar, después de haber durado más de un año juntos, incluso cuando se peleaban muchos de nuestros profesores les preguntaban que como así se habían peleado e incluso los hacían arreglarse, en serio… eran una de las parejas más admiradas en el colegio.

Consumir gérmenes de todo el mundo.- Otra de las cosas que yo siempre viví con desdén y resignación, fue la de compartir el lunch con medio colegio, cuando tienes un grupo de amigos y de paso chiros o en el peor de los casos, tacaños, siempre sale el “remador” del grupo, ese que te rema y te rema comida hasta que le tienes que dar de tu tan anhelado sanduche de jamón con “haaaaaaaarta” mayonesa del bar de tu colegio que te había costado tu “millonésimo” dólar. Un caso que mundialmente suele suceder es el de ciertos personajes que incluso le escupían a su cola o a su sanduche con tal de no darle a nadie. Sinceramente y si me preguntan a mi, no los culpo, a veces uno llegaba muerto de hambre y tenía que toparse con el gajote de remones que te pedían comida. Otro de los casos que se suele dar es que los varones de tu curso después de jugar pelota, vayan todos sudados al curso a “amenazar” abrazarte si no les das un poco de tu agua sagrada.

Fotos.- Estas no pueden faltar, y personalmente son las que más extraño, siempre te tomaban desprevenido, haciendo cualquier estúpidez, dándote besos a escondidas con tu novio colegial, comiendo mango con sal de los arboles prohibidos, chismeando en el bar antes de un examen, esas fotos que aún después de casi un año sigo extrañando, y que cada vez que las veo me traen gratos recuerdos. – la foto que ven aquí creo que ya la he puesto, pero es mi favorita, no estamos todos, pero me fascina… es del paseo de integración, el último que tuvimos, la pasamos increíble, de verdad… los extraño muchísimo a todos, ya casi no podemos vernos todos juntos como antes, pero lo bueno es que seguimos siendo todos los mismos de siempre y que ninguno ha perdido su esencia, los quiero mucho a todos 🙂 –

Deberes atrasados.- No falta jamás la clase donde te pones a hacer los deberes que tienes que entregar en menos de una hora a la profesora enojona. O la clase aburrida donde te pones a hacer dibujos de los perfiles de tus profesores o a pasarte papelitos con tus amigas con el último chisme del colegio que anda dando vueltas por ahí, tirando papelitos, haciendo aviones, jodiendo al de al lado, ¡Todo es valido, siempre y cuando sea con papel! – Lo que ven ahí era un trabajo que hice en menos de quince minutos con mi puño y letra y se lo tenía que entregar a mi profesora de Problemas Geopolíticos y Socioeconomicos, valía 8 puntos. –

Dormir en cualquier lado.- Ahí no importa si te ensucias, si no lo haces, si andas en falda o en calentador, siempre existirá un buen lugar donde puedas disfrutar de los brazos de Morfeo aunque tengas que juntar dos bancas en un curso vacio y dormirte encima de ellas 🙂 – Foto tomada gracias a Eli, en 6to quibio, el lugar de las siestas durante el tiempo en que estábamos “supuestamente” estudiando para los examenes del segundo trimestre, luego de los ensayos para la jura de la bandera. –

Conversaciones estúpidas.- Cuando tienes un grupo de amigos con el cual te sientas en los recreos, se vienen las conversaciones más estúpidas del mundo, pero de manera paradójica te parecen las más divertidas, te hacen reír tus compañeros con los chistes más estrafalarios del universo, de los emos, de los reggaetoneros, de que canción “nos llegaba hasta el fondo”, cantar en coro canciones inventadas, molestar a los profesores diciéndoles lo “guapos” que son, pasando a limpio deberes, siempre sentados todos en gajoshhhh“.

Profesores raros.- Yo tenía las profesoras más raras del universo, tenía una directora que solo la sacaban para los eventos formales, tenía una psicóloga tirada a Miss Ecuador, una profesora de biología que mientras nos explicaba las clases se toqueteaba – Una vez nos explicó como era el coíto analmente, no les daré más información, imaginenlo -, teníamos el director de proyectos más increíble del mundo, la profesora de sociales más estricta del mundo, pero casualmente fue a la que más aprecio le cogí.

La añorada graduación.- Eso es algo que nunca podré olvidar en mi vida, tengo fotos de todo en ese momento, mi graduación no fue pomposa ni nada, pero fue la mejor de todas, desde el momento en que nos presentamos, cantamos el himno nacional, declararon a los mejores bachilleres, el pésimo discurso de despedida de sexto (Gracias Elizabeth! jaja), cuando nos entregaron los diplomas, cuando nos despedimos de todos y tenían razón los que me dijeron que después de la graduación nunca los volvería a ver a todos juntos, no se equivocaron, pero eso no importa cuando se tiene internet, teléfono, mensajes ilimitados y martes locos de pizza para reunirse con los que sí tienen tiempo para los panas.

Es chévere después de casi un año, recordar con alegría tantas cosas bonitas.

That‘s All.