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¡Feliz día del amororo y la amistarara!

Nunca he sido muy sanvalentinesca, ya que mis sanvalentines generalmente son desastrosos, recuerdo dos en particular.
El primero, uno hace seis años, en el que me amarré con Voldemort, el principio del fin, el antes y el después de mi vida amorosa. Es increíble, tanto me traumó que aún después de casi seis años es imposible hablar del tema sin que me duela un poco. No me malinterpreten, es más el amor propio lo que duele… Pero en fin, continuemos.
El segundo San Valentín que viene a mi memoria fue hace dos años, con mi ex novio, pretendíamos ser súper románticos, ir a comer algo rico y acostarnos en mi cuarto a ver una película…. No les cuento más, casi termino aplastada por la marea humana y terminamos comiendo mandingos en un lugar “equis” cagándonos de risa de la miseria.
Presentados estos hechos, creo que entienden un poco porque no soy tan afín a está fecha en especial por el lado amoroso. Sin embargo, si me encanta celebrar la amistad.
En está etapa de mi vida debo decirles que la estoy pasando muy bien, mis ñañas de la u (Pame, Pame 2, Liz, Cathy, Andrea, Adri, Mariu, entre muchos otros) son geniales, Mis fepolmiwis: José, Adib, Gaby, Marito, Kev, Kike, Loy y millón manes más. Tengo el mejor grupo del mundo, los adoro. 
En la ofi tengo a la mejor jefa del mundo, Gaby, quien es más como una segunda madre para mí, y dos manes geniales, Ricky y Pabs, que me hacen reir todo el tiempo y con los cuales es un honor trabajar. Mis compañeros de locución, Meche, La Nena, Andrea y Diego, que son duros en medios y de los cuales se aprende a diario.
Como olvidar a mis mejores amigos de toda la vida, Poché y Eli, sin ellos yo no soy lo que sería. Mi team chiqui, Ivy y Xavi, Mi Puchú, Jorge, Fa, Cari, Pocho, Héctor, Nancy, Guille. Y finalmente, pero no menos importante, mi mamá y mis hermanos, Kabir y Dionné, con los que aprendo a diario.
Qué les diré, es tanta gente a la que tengo que mencionar y sé que se me quedará fuera, pero prefiero que así sea. Que sobre gente linda en mi vida a que falte, así que en este San Valentín tengo mucho que agradecer, la amistad es una de las mejores cosas del mundo.
No puedo dejar de agradecer a mis seguidores y también a los fanáticos – es increíble, aún no creo que haya gente en la calle que se tome fotos conmigo o que me digan “Oe, qué bacán tu programa”-, es bastante cliché, pero sin ustedes y su cariño, yo sería una man “equis” y no una huevas rodeada de amor y felicidad.

¡Feliz día del amorororo y de la amistarara!

Sobre la necesidad de equivocarse en la vida

Es increíble como, a medida de que pasan los años, te vas sorprendiendo de todo lo que hubieras evitado si tuvieras el conocimiento que adquieres con la edad.
Hoy he tenido muy presentes mis 18 años, cómo anhelaba cumplir 23, porque iba a ser “independiente” e iba a saber todo lo que hay que saber del mundo. Sí y no.
Con 24 años recién cumplidos, me atrevo a decir que sí, de cierta manera he logrado una independencia, lo que nadie me dijo es que entre más ganas, más gastas, y que cuando ya no necesites “pedir permiso” estarás tan cansado/a para salir que te dará hasta pereza.
Y, obvio, no creo que lo sé todo en el mundo. Cada día se aprenden más cosas y cada día entiendes cosas que hace algunos años no entendías. Por ejemplo, hoy conversando con Pam me dí cuenta de que si hubiera sabido lo que sé ahora no habría cometido tantos errores, sin embargo, me queda la duda siempre, ¿Habría sido la misma persona?
No lo sé, quizás los errores son necesarios para forjarnos como personas, quizas las equivocaciones sean necesarias para lograr que seamos mejores seres humanos, entonces, cuando aprendes la lección, la vida te da una especie de poder turbo. 
Ese “poder” lo uso yo con mis amigas, siempre las aconsejo para que no cometan mis errores… Porque crecer duele, y porque las quiero, no quisiera que pasen por lo mismo que yo. 
Pero siempre tengo presente algo: es necesario equivocarte para que aprendas de tus errores, sin importar cuantas veces te adviertan sobre ello, siempre necesitarás tu propia experiencia.
That’s All.

El amor es…

Muchas veces he dicho en este blog, y en mi vida, que una de mis prioridades no es casarme, tampoco tener hijos.
Sin embargo, soy una eterna enamorada del amor. ¿No me creen?, no importa, pocos han llegado a creer que realmente soy así. Me gusta enamorarme, me gusta la sensación de estar en las nubes y sentir que de la mano de alguien lo puedo todo. 
Una vez sentí eso, hace mucho, mucho tiempo. Hoy lo recordé, porque tuve una conversación sobre el amor con un amigo, él me decía que para casarte con alguien, debías llevarte bien, porque esa persona se vuelve una pareja de vida, para toda la vida. Deben resolver problemas juntos, de toda índole, ya sean económicos, sociales, sexuales, etc. Es verdad, pero tengo una teoría: creo que cuando hay amor se puede todo.
Sí, ya sé que me van a decir, bienvenida al Siglo XXI, donde el amor dura menos que un suspiro, pero yo no pierdo la esperanza de volver a enamorarme hasta los huesos de alguien, alguien que no solo comparta mis ideales, sino que también peleé conmigo, porque no todo tiene que ser como yo quiero. Alguien que comparta mis puntos de vista, pero que también debata. Alguien que me inspire a llegar a casa y abrazarlo, darle besos y acostarme a ver tele viendo películas y series.
No sé si esté lista para enamorarme nuevamente, pero disfruto la sensación. Disfruto la compañía sentimental de alguien… Ojo, compañía sentimental no igual a que sea mi solucionador de problemas, sino una persona que me escuche, me apoye y me brinde su hombro para llorar cuando algo salga mal. 
Estoy demasiado cursi, esas conversaciones me hacen daño. Me hacen sacar cosas que están enterradas, para siempre en mi memoria. 
That’s All.

“Así es la gente”

A veces olvido que la “gente” pone siempre sus beneficios encima del de los demás, sin importar si estos te “cagan” la vida o no.
Y es que, estando en mi zona de confort, creía que estaba protegida, mi burbuja me limitaba. No era consciente de la maldad que hay en el mundo…

No estoy diciendo que todos vayamos por la vida haciéndole el mal a los demás, sin embargo, creo que en su mayoría la gente que disfruta de un poder no se mide a la hora de verse beneficiados/perjudicados por algo. Sin importar si atropellas los derechos de alguien en el proceso.

Yo no puedo ser así, mi estirpe no me da para ser así.

Pero vivo en un mundo que tiene por costumbre serlo, así que debo adaptarme. Tomar lo que viene, transformarlo en un nuevo reto y continuar. Nadie dijo que sería fácil, pero quizás las palabras que alguien me dio hoy tengan razón: “Cuando uno no quiere irse de un lugar es porque viene algo más grande”, quiero creer que será así.

Mientras tanto, seguiré en lo mío: haciendo lo que me gusta, compartiendo con gente que me gusta y tratando, a medida de lo posible, de seguir creciendo. Hay que aprovechar cada momento y cada situación, no vaya a ser que por dormirme en los laureles, o por ir a otra “zona de confort”; lo pierda todo.

Nota: Gracias a Shirley Estrada por estar ahí cada vez que la he necesitado en decisiones trascendentales.

24

Siempre acostumbro a escribir acerca de mis cumpleaños, cómo fueron los años anteriores, las cosas que aprendí en el proceso de está etapa llamada “adultez”.
Los que me leen desde hace mucho saben que escribo aquí desde que tengo 15 años, aún no puedo creer que hayan pasado 9 años y yo siga aquí, frente a mi laptop, escribiendo líneas para ustedes y relatándoles mi vida, mis experiencias, mis dolencias, mis pérdidas y mis alegrías.
No es que me queje, he hecho bastantes cosas en el proceso, pero sí que duele crecer… Soy de esas personas que prefieren vivir sus experiencias, acojo consejos, sí, pero también me gusta probar “a qué sabe” el fracaso, la decepción, el desamor. Siento que si no pruebas de eso, no puedes apreciar lo hermoso que es ser feliz, completa, satisfecha.
Hoy en día, viendo mi vida, rodeada de tanta gente que me quiere y me aprecia, estoy muy agradecida. No existe la vida perfecta, nunca se es completamente perfecto, pero sí existiera una etapa en la que yo estoy cerca de un balance, sería esta. 
Supongo que emocionalmente, el que mis amigos y mi familia me llenen de amor y cariño todos los días hace que valga la pena cada decisión que tomé hace poco, que me haya separado de gente negativa en general y que aprecie cada momento feliz, cada sonrisa, cada broma.
En cuanto a mi vida profesional, aún falta bastante por hacer, mi meta es egresar pronto y sé que lo lograré. Una vez que tenga mi título, mi maestría estará cada vez más cerca… Aún así, considero que es importante tener el apoyo de todos los que me rodean, amigos, conocidos, oyentes, seguidores, compañeros de trabajo, papá, mamá, tías, hermanos… Sin ellos, sin ustedes, yo no sería la persona que soy ahora.
Y bueno, vamos a ver qué se traen de bueno estos 24. 
Happy Birthday to me!!
That’s All.

Nunca se termina de conocer a las personas

Nota: Por obvias razones, los nombres de esta historia han sido omitidos. 
Se casó “de velo y corona” a los 19 años. 
Su esposo la vestía, elegía lo que era mejor para ella siempre, era una especie de muñeca en sus manos. Juntos tuvieron 3 hijos, todos seguidos.
Por la economía, se vieron forzados a emprender un negocio juntos, ambos lo atendían, como una pareja joven… se ayudaban entre ellos. 
Cuando los hijos llegaron, ella se dedicó más a su otra profesión: ama de casa. 
Cuidaba a sus niños y dejó de lado su carrera como esposa. 
Como suele suceder en esas situaciones, la gente “la alertó”, ya que “su marido podía haber estado en algo”. Ella no lo pensó dos veces, sabía que debía iniciar sus averiguaciones… Dejó a los bebés con su mamá, empezó a investigar y lo que le gustó no le agradó: 
  • Su esposo no era un él, en internet era “ella”.
  • Tenía “un” amante. 
  • Se consideraba “heterosexual” hasta que se casó… pero una vez que pasaron los años, fue sintiendo atracción hacia los hombres. 

Hoy, ella tiene 35, trabaja cada día para darle lo mejor a sus hijos, estudia una carrera y “para la olla” a punta de esfuerzos. 
Se divorció, pero como toda lección, algunas dejan huellas… a eso le atribuye una línea de expresión que tiene en la frente. … Todo esto me lo contó en menos de media hora y yo no podía parar de sorprenderme, pues hasta antes de ese momento, ella había sido para mí una compañera más. 
Uno nunca deja de conocer a las personas… Y siempre se puede aprender de las experiencias de otros. 
Yo la miraba impávida, me admiraba su fortaleza y ella me decía que hoy era lo más normal, pues los seres humanos somos curiosos por naturaleza. 
Y yo que creía que mi vida era complicada. … Siempre puede ser peor.

Adiós 2013

El 2013 fue uno de los mejores años que recuerdo, empecé positiva y lo termino positiva, rodeada de gente que quiero y me quiere, con crisis existenciales, ¿Pero qué sería de mí sin eso?

Realmente espero que este 2014 sea un gran año, la verdad es que sé que será de los mejores, mientras tenga a la gente que me importa a mi lado, los demás problemas no importan.

Sé que lograré mis metas, tarde o temprano, así que lo mejor que puedo hacer es luchar por ellas…

“No importa el destino, disfruta el camino y así pasara la vida llenando los días…” – Alégrate, Arkabuz.

¡Feliz 2014!

La eterna búsqueda

Estoy leyendo mucho en estos días. He retomado esa vieja pasión por los libros, quizás por el hecho de que, como les mencionaba, cansada de mi historia, tomo un respiro y conozco, a través de la literatura, otras historias.
Hace un mes leí “Si tú me dices ven, lo dejo todo, pero dime ven” de Albert Espinosa. Confieso que no ha sido de mis libros favoritos, quizás porque soy un poco quisquillosa con las historias y me gustan los detalles – Estudio periodismo, amo los detalles -, entonces, cuando me dejan detalles “en el aire”, me molesta un poco. En fin, estoy divagando… Aún así, me gustó el estilo del autor, así que empecé a leer “El mundo amarillo”, donde narra las lecciones que aprendió mientras trataba con el cáncer.
Voy casi por la mitad del libro, pero me ha dado herramientas que necesitaba en este momento. La necesidad de tener un expediente, donde mis seres queridos puedan conocerme, leer lo que soy, lo que pienso, lo que siento, supongo que éste blog es una especie de expediente, así que ahí entendí porque es una necesidad para mí escribir; cuando me vaya de éste mundo, tendrán un lugar donde leer acerca de mis demonios internos. 
En una parte del libro, el autor habla sobre la búsqueda del amor, de cómo los “seres amarillos” -aún no sé qué diablos significa, no voy por esa parte- vamos por la vida buscando a nuestros semejantes. Y yo confieso que voy por la vida buscando… Y quizás por eso a veces me frustro, porque lo que encuentro me llena pero necesito más. Es esa ambición que no logro dominar gracias a los estándares.
No soy exigente, no me malinterpreten, pero creo que me he vuelto una vampira. Absorbo lo que necesito de una persona, sus experiencias, sus consejos, todo lo que me pueda aportar y luego me alejo, no me implico emocionalmente.
Hace poco, les contaba sobre alguien que me gusta. Y he descubierto porqué me gusta… Me gusta lo que tiene que contarme, su apreciación del mundo, cómo es tan diferente a la mía, cómo me enseña a manejar situaciones que aún no son familiares para mí.
Y porque me aporta demasiado decidí desecharlo, porque prefiero ser su amiga y seguir obteniendo sus enseñanzas, saber aprovecharlas, a ser su novia y alejarme cuando no tenga nada más que darme.
¿Ilógico, no?
Me he convertido en una cazadora de historias…
Por cierto, si quieren saber qué ando leyendo, síganme en Goodreads.

Aprendiendo a aceptar las consecuencias de las decisiones

Nunca he sido buena para tomar decisiones, en lo personal, siempre me dejo guiar por lo que mi sentido común me diga, generalmente, no es equivocado.
En el primer trimestre de éste año, terminé mi relación de dos años con mi exnovio, viví muchas cosas con él, nadie puede decir que no fue un buen novio, pero lo terminé porque ya no me hacía feliz, no era lo que yo necesitaba. Mucho drama después, muchas lágrimas y mucho sentimiento de culpa después, yo no dejaba ir. No porque lo amara, sino porque el orgullo no me dejaba… lo consideraba “mío” de mi propiedad. 
Es esa cuestión inmadura de las mujeres que nos hace pensar que nuestros ex deben tener su vida girando en torno a nosotras, o bueno… quizás sea solo yo, que soy muy posesiva. Hace unos días lo vi, en una fiesta de amigos en común, con alguien más… Debo admitir que no me afectó en lo más mínimo en un inicio, yo estaba ahí por mis amigos, pero de pronto… al cruzar miradas, vi que tenía los mismos gestos que tenía conmigo al inicio, la misma caballerosidad que perdió cuando se vio en una relación fija, también me molestó que la haya llevado a lo que yo consideraba “mi terreno”, cachan que el tipo conoció a estás personas por mí y no mostró un mínimo de respeto.
Y me enojé. No sentía celos, sentí orgullo, ese orgullo maldito que no puedo controlar. Me acerqué, lo saludé y me pavoneé por inmadurez. No me siento nada feliz con mi actitud, porque fui egoísta  yo decidí que terminara. Yo lo decidí.
Hoy por hoy, ahora que lo pienso fui estúpida, pero a veces se tiene derecho a ser inmadura, ¿Verdad?
Mi decisión sobre esto es “dejar ir”, emocionalmente no hay nada, ya no. Pero debo aceptar las decisiones que tomo porque el hecho de que sean correctas no quiere decir que no tengan sus consecuencias. Así es la vida.
En la universidad, este debe ser uno de los semestres más mediocres de mi vida, aprendí la maña de “pasar materias”, no me interesa el promedio. Llegué al límite de todo, mis exámenes son cerebro puro y con que saque más de 70 para pasar, estoy perfecta. No sé porqué… solo quiero mi cartón y ya. 
… Sé que esto no es correcto, pero, ¿Qué les puedo decir?, algo que debe ser mi prioridad no lo está siendo. Me he propuesto, en éste 2014, retomar mi nerdismo para volver a tener el promedio que alguna vez tuve, pero no hay algo que me prenda, algo que me diga “esfuérzate, vale la pena”. Solo lo hago porque quiero graduarme, ya no porque me gusta. Estoy harta.
Quizás sea cierto lo que la gente dice… Sin pasión no hay deleite. Debo volver a encontrar mi pasión.
… El problema está en que no sé donde la dejé.

Más viva de lo que creí…

No ha sido un mal 2013.
Considero que éste año me ha dado muchas cosas, he crecido profesionalmente, he logrado los objetivos laborales y estudiantiles que me propuse y estoy dominando bastante bien esa parte de mi vida.
Sin embargo, mi parte emocional es mucho más compleja.
Cachan que a veces, el ser humano tiende a irse por lo que quiere y no por lo que necesita, creyendo que los caprichos son idóneos. Y es ahí cuando te estrellas, porque el corazón es un hijueputa… Te juega malas pasadas, creyendo que tienes algo en las manos y no es así. 
Quizás es una lección de vida, uno nunca debe querer cambiar lo que no se puede cambiar. Pero soy necia, me gusta luchar por imposibles, es algo innato en mí… Entonces, ¿Valió la pena?
Creo que sí, independientemente de que el resultado no haya sido el que yo quise y que mi idea de estabilidad sentimental sea una utopía con esa persona, creo firmemente que me ayudó a sentirme viva. Ilusionarme con cosas que imaginé y soñé me hizo despertar después de dos años de muerte lenta… 
No me malinterpreten, no estoy siendo desagradecida, al contrario. La estabilidad que tenía antes era muy buena, pero me estaba matando. Nunca he sido muy buena para tener emociones lineales y la rutina me consumía… Esta otra, dígamos, experiencia, me despertó los sentidos.
Los sentidos que yo creí dormidos. Y aunque mañana no sé lo que ocurra, o pasado o quizás si lo sepa y me haga la cojuda, creo firmemente que he ganado, nuevamente, porque estoy viva… más viva de lo que algún día creí estar después de tanto tiempo.
Me gusta… 
That’s All.