Adiós 2013

El 2013 fue uno de los mejores años que recuerdo, empecé positiva y lo termino positiva, rodeada de gente que quiero y me quiere, con crisis existenciales, ¿Pero qué sería de mí sin eso?

Realmente espero que este 2014 sea un gran año, la verdad es que sé que será de los mejores, mientras tenga a la gente que me importa a mi lado, los demás problemas no importan.

Sé que lograré mis metas, tarde o temprano, así que lo mejor que puedo hacer es luchar por ellas…

“No importa el destino, disfruta el camino y así pasara la vida llenando los días…” – Alégrate, Arkabuz.

¡Feliz 2014!

La eterna búsqueda

Estoy leyendo mucho en estos días. He retomado esa vieja pasión por los libros, quizás por el hecho de que, como les mencionaba, cansada de mi historia, tomo un respiro y conozco, a través de la literatura, otras historias.
Hace un mes leí “Si tú me dices ven, lo dejo todo, pero dime ven” de Albert Espinosa. Confieso que no ha sido de mis libros favoritos, quizás porque soy un poco quisquillosa con las historias y me gustan los detalles – Estudio periodismo, amo los detalles -, entonces, cuando me dejan detalles “en el aire”, me molesta un poco. En fin, estoy divagando… Aún así, me gustó el estilo del autor, así que empecé a leer “El mundo amarillo”, donde narra las lecciones que aprendió mientras trataba con el cáncer.
Voy casi por la mitad del libro, pero me ha dado herramientas que necesitaba en este momento. La necesidad de tener un expediente, donde mis seres queridos puedan conocerme, leer lo que soy, lo que pienso, lo que siento, supongo que éste blog es una especie de expediente, así que ahí entendí porque es una necesidad para mí escribir; cuando me vaya de éste mundo, tendrán un lugar donde leer acerca de mis demonios internos. 
En una parte del libro, el autor habla sobre la búsqueda del amor, de cómo los “seres amarillos” -aún no sé qué diablos significa, no voy por esa parte- vamos por la vida buscando a nuestros semejantes. Y yo confieso que voy por la vida buscando… Y quizás por eso a veces me frustro, porque lo que encuentro me llena pero necesito más. Es esa ambición que no logro dominar gracias a los estándares.
No soy exigente, no me malinterpreten, pero creo que me he vuelto una vampira. Absorbo lo que necesito de una persona, sus experiencias, sus consejos, todo lo que me pueda aportar y luego me alejo, no me implico emocionalmente.
Hace poco, les contaba sobre alguien que me gusta. Y he descubierto porqué me gusta… Me gusta lo que tiene que contarme, su apreciación del mundo, cómo es tan diferente a la mía, cómo me enseña a manejar situaciones que aún no son familiares para mí.
Y porque me aporta demasiado decidí desecharlo, porque prefiero ser su amiga y seguir obteniendo sus enseñanzas, saber aprovecharlas, a ser su novia y alejarme cuando no tenga nada más que darme.
¿Ilógico, no?
Me he convertido en una cazadora de historias…
Por cierto, si quieren saber qué ando leyendo, síganme en Goodreads.

Aprendiendo a aceptar las consecuencias de las decisiones

Nunca he sido buena para tomar decisiones, en lo personal, siempre me dejo guiar por lo que mi sentido común me diga, generalmente, no es equivocado.
En el primer trimestre de éste año, terminé mi relación de dos años con mi exnovio, viví muchas cosas con él, nadie puede decir que no fue un buen novio, pero lo terminé porque ya no me hacía feliz, no era lo que yo necesitaba. Mucho drama después, muchas lágrimas y mucho sentimiento de culpa después, yo no dejaba ir. No porque lo amara, sino porque el orgullo no me dejaba… lo consideraba “mío” de mi propiedad. 
Es esa cuestión inmadura de las mujeres que nos hace pensar que nuestros ex deben tener su vida girando en torno a nosotras, o bueno… quizás sea solo yo, que soy muy posesiva. Hace unos días lo vi, en una fiesta de amigos en común, con alguien más… Debo admitir que no me afectó en lo más mínimo en un inicio, yo estaba ahí por mis amigos, pero de pronto… al cruzar miradas, vi que tenía los mismos gestos que tenía conmigo al inicio, la misma caballerosidad que perdió cuando se vio en una relación fija, también me molestó que la haya llevado a lo que yo consideraba “mi terreno”, cachan que el tipo conoció a estás personas por mí y no mostró un mínimo de respeto.
Y me enojé. No sentía celos, sentí orgullo, ese orgullo maldito que no puedo controlar. Me acerqué, lo saludé y me pavoneé por inmadurez. No me siento nada feliz con mi actitud, porque fui egoísta  yo decidí que terminara. Yo lo decidí.
Hoy por hoy, ahora que lo pienso fui estúpida, pero a veces se tiene derecho a ser inmadura, ¿Verdad?
Mi decisión sobre esto es “dejar ir”, emocionalmente no hay nada, ya no. Pero debo aceptar las decisiones que tomo porque el hecho de que sean correctas no quiere decir que no tengan sus consecuencias. Así es la vida.
En la universidad, este debe ser uno de los semestres más mediocres de mi vida, aprendí la maña de “pasar materias”, no me interesa el promedio. Llegué al límite de todo, mis exámenes son cerebro puro y con que saque más de 70 para pasar, estoy perfecta. No sé porqué… solo quiero mi cartón y ya. 
… Sé que esto no es correcto, pero, ¿Qué les puedo decir?, algo que debe ser mi prioridad no lo está siendo. Me he propuesto, en éste 2014, retomar mi nerdismo para volver a tener el promedio que alguna vez tuve, pero no hay algo que me prenda, algo que me diga “esfuérzate, vale la pena”. Solo lo hago porque quiero graduarme, ya no porque me gusta. Estoy harta.
Quizás sea cierto lo que la gente dice… Sin pasión no hay deleite. Debo volver a encontrar mi pasión.
… El problema está en que no sé donde la dejé.

Más viva de lo que creí…

No ha sido un mal 2013.
Considero que éste año me ha dado muchas cosas, he crecido profesionalmente, he logrado los objetivos laborales y estudiantiles que me propuse y estoy dominando bastante bien esa parte de mi vida.
Sin embargo, mi parte emocional es mucho más compleja.
Cachan que a veces, el ser humano tiende a irse por lo que quiere y no por lo que necesita, creyendo que los caprichos son idóneos. Y es ahí cuando te estrellas, porque el corazón es un hijueputa… Te juega malas pasadas, creyendo que tienes algo en las manos y no es así. 
Quizás es una lección de vida, uno nunca debe querer cambiar lo que no se puede cambiar. Pero soy necia, me gusta luchar por imposibles, es algo innato en mí… Entonces, ¿Valió la pena?
Creo que sí, independientemente de que el resultado no haya sido el que yo quise y que mi idea de estabilidad sentimental sea una utopía con esa persona, creo firmemente que me ayudó a sentirme viva. Ilusionarme con cosas que imaginé y soñé me hizo despertar después de dos años de muerte lenta… 
No me malinterpreten, no estoy siendo desagradecida, al contrario. La estabilidad que tenía antes era muy buena, pero me estaba matando. Nunca he sido muy buena para tener emociones lineales y la rutina me consumía… Esta otra, dígamos, experiencia, me despertó los sentidos.
Los sentidos que yo creí dormidos. Y aunque mañana no sé lo que ocurra, o pasado o quizás si lo sepa y me haga la cojuda, creo firmemente que he ganado, nuevamente, porque estoy viva… más viva de lo que algún día creí estar después de tanto tiempo.
Me gusta… 
That’s All.

A un beso de ser mi estrella 11

“I have run, I have crawled 
I have scaled these city walls 
These city walls 
Only to be with you. 

But I still haven’t found 
… What I’m looking for.– U2. 
Estos días he estado pensando mucho, como siempre, sobre mi entorno… Y tengo una sola meta, la cual se siente tan cerca y a la vez tan lejos. Odio que ciertas cosas no dependan de mí. 
Pero supongo que esto es un ejercicio de paciencia, tú eres un ejercicio de paciencia, que está en mi mente, machacándome, recordándome que tenemos algo pendiente. 
Otras veces siento que soy solo yo la que tengo algo pendiente contigo y tú eres un completo desconocido por este sentimiento que está ahí, creciendo y haciéndose presente en las noches durante sueños. 
Estamos a un beso del campeonato, estás a un beso de ser mi estrella 11.