Diez años después de mi primer beso

Hoy recordé que han pasado casi diez años desde mi primer beso.
Yo tenía 12 años, el tenía 16.
Fue mi primer novio, yo no sabía de que se trataban las relaciones, pero tenía una prima que me explicaba como funcionaba. Para mí en ese entonces un beso significaba que ya lo amaba e iba a durar con él para siempre.
Quizás haya pasado mucho tiempo, y si lo volviera a vivir no será mi mejor beso. Pero sentí una sensación de triunfo insólita, de esas que he sentido pocas veces en la vida.
Mi corazón latía a mil por hora y no veía el momento en que al fin suceda, me acariciaba el brazo, la mano. El creía que yo tenía 14, le mentí porque sabía que no lo entendería. Ahora, con el paso de los años, veo que siempre tuve que mentir en mi edad, porque siempre me gustaron los tipos mayores. Nunca, hasta ahora, he podido estar con alguien de mi edad. Los prefiero con algo de neuronas en la cabeza.
El beso llegó, y vaya que fue un beso… Tomó mi rostro y me contempló, jugó con mi cabello y me dijo: “Yo te quiero china, eres perfecta”. Sí, de novela… Me puedo dar el lujo de decir que mi primer beso fue de novela. Claro que duramos cerca de una semana, pero ese aroma… Ese aroma de primer novio, no se olvida nunca.
Si me preguntan que fue de mi primer novio, me gustaría poder contestarles. Pero la realidad, es que todo terminó con una solicitud rechazada de Facebook, y quizás el nunca se entere que me marcó con este recuerdo.
Diez años después…
De la inocencia de los doce, poco y nada creo que quedan. Sigo siendo igual de ácida, mantengo mi carácter y amo el sarcasmo que siempre me ha caracterizado. Olvidé los “te amo/te quiero” de una semana para darle paso a los “demuéstramelo”. Comprendí que amar a alguien es hacerlo todos los días, entendí que una relación es una ayuda mutua y no una queja constante.
Hace medio año, volví a sentir la sensación de primer beso. Ese triunfo me acompañó mientras me tomaban del rostro y me besaban. Esta vez no hubo un “te quiero” de por medio, ni siquiera me preguntaron “¿Quieres ser mi novia?”, yo sólo tome esa mano que me ofrecías y caminé contigo hasta ahora, tuve la sensación de que quizás sea el último primer beso que daba.
Todas las cosas que me habían pasado, todo lo que había vivido antes de ese beso, se fueron. Dando paso a una de las mejores relaciones que he tenido en mi vida. Diez años si hacen una diferencia, y estoy casi segura, de que si me hubieras conocido en esa época, no te hubieras enamorado de mí.
Todos los caminos me condujeron hasta ti.

Patrones…

No, no es que no quiera escribir. Sólo que a veces no me place hacerlo.
Esta es una de esas ocasiones donde tuve un “flashback” bastante épico.
Mientras me encontraba en la oficina, reventó un problema en unos allegados míos que no viene al caso. Pero lo menciono porque de ahí parte mi reacción ante esto.
Los patrones son cosas tan acertadas en la vida, estos se repiten y es cuestión de sólo prestarles atención, miren a su alrededor, dense cuenta que a veces las personas que los rodean suelen ser más parecidas de lo que piensan.
Al ser participe de esta situación de forma indirecta, porque ni me importa ni opinaré de ella, me di cuenta que con sólo examinar palabras recordé otras situaciones de mi vida. Quizás digan que estoy loca, pero después de tanto tiempo, soy capaz de reconocer cuando algo no está bien.

… Mi trabajo me ha costado.

Btw, quizás era necesario que se aprendiera con dolor, pero a veces sigo recriminandome por qué no me dí cuenta, por qué no usé la lógica de la cual me he vuelto tan adicta.

Las situaciones son diferentes, pero los patrones son iguales, para cualquier ocasión en su vida, sólo hay que aprender a reconocer.

Peace and Love.

That’s All.